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Ayacucho
OH Ayacucho, larga noche de huayno, chicha y sangre ay Ayacucho ay Ayacucho y Huamanga ay Huamanga cuando te nombro recuerdo tus portales de piedra, sudor y olvido desmoronados por gemidos y plegarias en quichua.
Pueblo mío verdad que tu dolor sangra por las venas del mundo y te reverencian como si fueras la procesión de Semana Santa.
Eres la procesión. Inventas la oración de libertad bajo los tunales de Huanta, o bien al norte de Luricocha o hacia la selva, en San Francisco o en Uchuraccay, en la noche de noticias sangrientas y fotografías reveladoras pones sobre la tierra las evidencias de un mundo oculto sumergido, olvidado.
Se inmolan cien por cien muchachos cien por cien muchachas sin que alguien lleve en su conciencia una parte de la culpa?
Se asesina por la bandera que cubre la desnudez de las manos al mañana?
Ay pueblo, pueblo ay pueblo, Ayacucho ay Ayacucho y Huamanga ay Huamanga ¿cuándo tenderá a ti sus manos el mañana?
Viviendo de ti tanto de tierra tuya y cielo tuyo estoy impregnado y otra vez hoy sangra la guerra
…y en mí mil cadáveres han sepultado Cantando victoria sobre la muerte en ti desencadeno mi poesía
Ay Ayacucho y Huamanga ay Huamanga ay, cuerpo mutilado ay, dónde y cuando encontraré tu pecho destrozado?
Ay, cuando llegue el mañana por ti se romperá el día como antigua estatua de una diosa Wari olvidada en su lecho frío con lágrimas y lodo
Ay pueblo, pueblo ay pueblo, Ayacucho ay Ayacucho y Huamanga ay Huamanga ¿dónde tomará vuestras manos el mañana?
De Colores del viento Lima, 1983
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